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jueves, 29 de marzo de 2012

EL CAFÉ DELOS ARTISTAS:CAFÉ VOLPINI: LOS NABIS

En Paris, allá por el año 1889, Volpini, un empresario italiano dueño de un café de los bulevares quiso celebrar el centenario de la Revolución Francesa y compró otro local en la periferia de los pabellones de la Exposición Universal. Paul Gauguin y otros ocho artistas impresionistas, organizaron allí, en el café, la que se denominó “Exposición Volpini”. Todo un fracaso: escasa venta y pobres reseñas en la prensa. Pero el acontecimiento sirvió para que Gauguin siguiera en la escena parisina y que un grupo de jóvenes artistas con un nuevo lenguaje pictórico, los Nabis, conocieran la obra de artistas como Bernard, Laval, Antequin…
El café Volpini fue su punto de encuentro, de reunión, de debate, en el que además de estos artistas plásticos, participaban escritores, pensadores, escultores. Cuando el café se les quedó pequeño, trasladaron las veladas interminables al “Templo”, la casa del escritor Paul Ranson que la cedió para evitar su desaparición. En el café Volpini se hablaba de colores, de emociones, de papeles pintados y decorados de teatro, de vestuario y tejidos, porque los nabis pensaban que el arte no estaba sujeto a un soporte convencional.
Su tendencia por la estampa japonesa se aprecia en la perspectiva aérea, encuadres imposibles, colores planos y su tendencia decorativista es visible en el cromatismo, las iluminaciones cambiantes y horror vacui. Se sentían atraídos por las escenas cotidianas y por la religión. El grupo no trascendió por Europa, pero si marcó un nuevo rumbo en la base del arte abstracto: el de la emoción.

viernes, 12 de agosto de 2011

LE CAFÉ LE SOIR. EL RETO DE VAN GOGH

Mientras los impresionistas frecuentaban los cafés nocturnos de Arles, lugares de encuentro de bulliciosa vida nocturna, Vincent van Gogh, sentía curiosidad por los cambios cromáticos que proporcionaban los farolillos de gas sobre las estrechas calles y los caminos empedrados. Su obsesión, la representación del cielo nocturno, estrellado, que se convierte en un reto al obligarse a no utilizar el color negro, como ya hizo en su obra "Cielo estrellado".
Se sabe que se sirvió de un sombrero con luces cuando pintaba de noche, en mitad del campo, mientras en la terraza del café de la Place du Forum, las noches pasaban con sus gentes y su diversión Y daban cobijo a quienes no tenían donde dormir.



Desde ahí, como manteniéndose al margen de esa vida nocturna, pintó en Septiembre de 1888, la terraza del café. Pinceladas verticales y horizontales, gruesas, matéricas,cargadas de expresividad abstracta fue dibujando el cielo con azul oscuro sobre claro.
Fue tal el entusiasmo después de acabar la obra, que escribió una carta a su hermano Theo relatando y describiendo todo cuanto se refería al cuadro.
VIDA NOCTURNA, CIELO ESTRELLADO.

viernes, 8 de julio de 2011

EL CAFÉ VOLTAIRE. DADÁ



Hugo Ball era director de teatro y su mujer Emily Hennings, bailarina y música. Juntos concibieron el proyecto de transformar el "Meierei", una taberna de mala muerte en el barrio popular de Niederdorf, en Zurich, en un café literario y artístico, el Café Voltaire.
Abrió sus puertas el 1 de febrero de 1916, y acogió a los artistas exiliados de otros lugares durante la Primera Guerra Mundial. Se llegaron a reunir expresionistas alemanes, futuristas italianos y cubistas franceses.


Tristan Tzara


Entre sus muros, se gestó el movimiento Dadaísta que encabezado por el poeta rumano Tristan Tzara, provocó uno de los quiebres más radicales de la concepción del arte. Querían ser escuchados y qué mejor, que organizar espectáculos musicales, happenings, muestras de pintura y escultura y declamaciones contra la barbarie bélica. Llegaron a rechazar el arte establecido y se enfrentaron a todas las formas clásicas: cubismo, impresionismo y fauvismo.


Hugo Ball recitando en una velada Dadá


Estas veladas eran muy sonadas y provocaban toda serie de reacciones a esos bailes sin sentido, con máscaras y disfrazes esperpénticos, hasta que se convirtió en un reclamo cómico, en vez de una muestra antiartística. Y eso es lo que les llevó al fracaso, aunque dejaron una semilla que se propagó por toda Europa.

sábado, 28 de mayo de 2011

EL CAFÉ DE LOS ARTISTAS: EL CAFÉ DE FLORE. PARÍS

En el 172 del Boulevard Saint-Germain-des-Prés, en el VI arrondissement de París, se encuentra el café de Flore.
Fundado durante la Tercera República (1887), debe su nombre a la estatua de la diosa Flora, de la que se discute su emplazamiento, aunque se cree que estaba situada sobre la entrada principal.



Fue allí donde Meret Oppenheim conoció a Pablo Picasso y donde surgieron las raices de una de las obras más representativas de arte surrealista. Durante esa conversación se bromeaba sobre las texturas de los objetos y su aspecto exterior y que pasaría si fueran distintas a las que los caracterizaban. Meret terminó señalando que podría forrar de piel la taza y el plato, creando una discusión sobre el sentido del objeto en sí mismo, perdiendo su utilidad y elevándolo a un nivel superior.



Poco después en 1936, Meret participa en la exposición "Arte fantástico, Dadaísmo y surrealismo" en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Su obra"juego de desayuno de piel" fue adquirida y es uno de los referentes del movimiento surrealista

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