lunes, 25 de mayo de 2015

EL CANTO DE LAS SIRENAS V: "La reina Kiki de Montparnasse"

    

 Un 29 de Abril de 1953, cuando una mujer de unos cincuenta años se desplomó en la rue de Brea de París, Montparnasse se quedó sin reina. Alice Prin, o como era llamada, Kiki de Montparnasse, había vivido su reinado desde que en 1927 en la inauguración de la exposición de sus obras, los artistas, anarquistas y bohemios la coronaron en el café Coupole con banquete incluido. Eran días de bullicio artístico y vida alegre.

retrato de Kiki por Kisling.


      Tiempo atrás, en 1914, a la edad de trece años Kiki marcha a París a encontrarse con su madre. Se rodea de intelectuales y artistas y posa para estos últimos. Supieron captar la singular personalidad de una joven provocativa, alegre y desinhibida. En este ambiente se movía cuando a los diecisiete años su madre la echa de casa al enterarse de su trabajo como modelo. Desamparada, sin techo y sin recursos Kiki empezará a cantar para los clientes en cafés como La Closerie des Lilas, Le Dôme, Le Bouef sur le Toit, La Rotonde y otros locales que eran frecuentados por artistas con poco dinero y mucha vida nocturna. Movida por este ambiente artístico también pintó y expuso sus dibujos e incluso participó hasta en ocho películas.

Kiki por Pablo Gargallo

      Se convirtió en musa de artistas como Picabia, Pablo Gargallo, Modigliani y Pascin, que se sentían fascinados por una personalidad única, explosiva y su figura sirvió de modelo en numerosas pinturas, esculturas y fotografías. Pero fue Man Ray, al que sedujo por su desparpajo y versatilidad, el que retrató con sus fotografías su parte más femenina. En 1921 se fueron a vivir juntos seis años y durante ese tiempo posó para él dejando una larga lista de obras.


Kiki por Man Ray

      Cuando más tarde se enamoró de un recaudador de impuestos no dejó a un lado su personalidad fresca y rebelde. Se atrevió a abrir un cabaret en la rue Vavin, pero la crisis económica y la guerra de 1939 apagó el color de Montparnasse, diseminó a sus artistas por el mundo y la ruina languideció a la musa, que volvió a recorrer los cafés para cantar y recoger en un platillo las monedas de los mismos que antes la encumbraron como musa de artistas y reina de Montparnasse hasta que la muerte la encontró en las calles de París que tanto la admiraron.


Kiki por Kees van Dongen





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